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lunes, 11 de abril de 2011

UNA FERIA INTELETUAL PARA GENTE NORMAL

Foto Extraída dehttp://36norte6oeste.blogspot.com/2010/04/libros.html 
Coloridos estantes inundaban la nueva zona de comidas adyacente al bloque siete  de la universidad, libros de arte, historia, y literatura, tanto contemporánea como universal, se tomaron la universidad en el Octavo Festival del Libro y la palabra en la UPB.
Caminando entre cubículo y cubículo se podía deleitar la curiosidad del buen lector y del estudiante desprevenido que se dejaba seducir por una linda carátula, la imagen multicolor de un niño, o la imponente figura de un caballo, expuesta en uno de los tantos  libros de fotografía o pintura.
Este festival que se llevó a cabo los días 6, 7 y 8 de abril contó con la participación de cerca de 25 expositores “entre editoriales universitarias, comerciales y empresas informativas” anunció la universidad. Además, se desarrollaron actividades complementarias en la biblioteca de la institución, una de ellas  fue el lanzamiento del libro “Todos los Sitios Son Berlín” de Memo Ángel.
Memo Ángel es Comunicador Social Periodista de la Universidad Pontificia Bolivariana,  de la cual actualmente es profesor, tanto en el área de ciencias sociales y humanas  como en la de arquitectura. Nació en Medellín en 1954 y ha publicado variadas novelas en Colombia, Alemania y Suiza, la última de ellas con la editorial de la universidad, titulada “Todos los Sitios Son Berlín”. Según él, la novela habla sobre la vida en las grandes ciudades, “hace referencia a los absurdos y a las búsquedas”.
La caratula del libro se describe entre confusa y precisa, el verde y el azul, con toques de blanco y rojo marcan la coloración, figuras humanas no muy explícitas reflejan la esencia del libro, “la historia de un hombre que vive”, en constante movimiento y la de “unos dibujos volátiles que buscan interpretar lo que es y no es”.
Este,  el primer evento oficial de la feria, se puede interpretar como una muestra de la producción intelectual de la universidad, que anima a sus estudiantes y profesores a que halen sus ideas de la fantasía a la realidad y las compartan con el resto del mundo por medio de la editorial UPB. Es una lástima la poca participación de los alumnos,evidenciada en la producción literaria y en la asistencia . Según Juan José García director de la Editorial, "la producción editorial en la Universidad es muy alta, se publican más de cien obras por año pero los estudiantes temen publicar libros".
A quién le interese, las condiciones para publicar en la editorial de la universidad se encuentran en: http://www.upb.edu.co/portal/page?_pageid=1054,30974123&_dad=portal&_schema=PORTAL
Después de andar entre tantos libros y tanta producción intelectual se sembró en mí el bichito de escribir, pero entendí que para hacerlo de una manera adecuada hay que prepararse, y la mejor forma es leyendo. Tomé dos libros de la biblioteca “cartas a un joven novelista” de Vargas Llosa, el premio Novel 2010,  y  el clásico “Demian” de Herman Hesse , y mientras los leía sentía como si confluyeran en mí  las emociones de momentos ya vividos;  descubrí que la magia del escritor está, independientemente del género (ficción o realidad), en saber narrar sus experiencias de una forma entretenida, clara y por sobre todas las cosas fiel a sí mismo y a su concepto de la vida.
En mi próximo artículo continuaré hablando sobre el tema.

martes, 5 de abril de 2011

Pereza, la Enfermedade de la Voluntad

Imagen extraida de http://www.taringa.net/posts/comics/4038227/Historia-de-un-Hombre_-Homero-Simpson.html
Para algunos la pereza es la madre de todos los vicios, para otros es el vicio de todas las madres, yo no creo ni lo uno ni lo otro, porque un perezoso no se esforzaría por prender un cigarrillo. Lo cierto del caso es que la pereza, holgazanería, tedio o flojera, es una cualidad inherente al hombre, una enfermedad que hemos sufrido todos en determinado momento de la vida.

A lo largo de la historia muchos hombres han hablado sobre la pereza: Jules Renard, escritor y dramaturgo francés del siglo XIX la define como  el hábito de descansar antes de estar cansado, para William Cowper, poeta británico del siglo XVIII “una persona perezosa es un reloj sin agujas, siendo inútil tanto si anda como si está parado”, para Benjamin Frankln “la pereza viaja tan despacio que la pobreza no tarda en alcanzarla”, William Shakespeare se refería a ella diciendo: “el cansancio ronca sobre los guijarros; en tanto que la pereza halla dura la almohada de pluma”. Johann Wolfgang Goethe el padre del romanticismo en la literatura escribe: “los perezosos siempre hablan de lo que piensan hacer, de lo que harán; los que de veras hacen algo no tienen tiempo de hablar ni de lo que hacen”, y para  Samuel Beckett poeta y novelista irlandés del siglo XX “no existe pasión más poderosa que la pasión de la pereza”.

Por muchos siglos se pensó que la pereza era un hábito, muy destructivo por supuesto, la iglesia lo toma junto con la lujuria y la gula, como un pecado capital, pero estudios realizados sobre el tema le han dado a esta un status de enfermedad. La pereza se define como “la negligencia, tedio o descuido en realizar acciones, movimientos o trabajos”, según científicos australianos de la Universidad de Newcastle se debe a un trastorno de la motivación  con una base fisiológica, puesto que los receptores del cerebro, no responden a los estímulos de manera consciente,  según el Periódico El Mundo encargado de publicar este artículo la enfermedad puede comprometer  en casos extremos el ritmo cardiaco y la respiración.

Los investigadores de la Universidad de Minnesota y del Centro de Obesidad de la localidad han descubierto que, “debido a determinadas sustancias químicas en el cerebro, los humanos podrían estar programados para ser activos o para estar quietos, y una biología cerebral distinta podría explicar por qué algunas personas tienden a no ser activas y otras a la actividad”. Según los científicos quienes examinaron el hallazgo con ratas de laboratorio, “algunos cerebros podrían animar de manera natural las conductas inquietas que queman calorías y ayudan a controlar el peso” con una sustancia llamada Orexina.

Pero ambas teorías enfatizan en que no todo vago sufre dicha enfermedad.

Es muy común que la pereza se confunda con otras enfermedades crónicas, es entonces cuando recuerdo el caso de la madre de unas primas que murió hace unos 5 años. En el círculo familiar, e inclusive con los amigos más cercanos, era tachada de perezosa, no le gustaba hacer mayor esfuerzo, se quejaba de las tareas que le devengaba el hogar, dormía bastante y se recostaba con frecuencia. Solo un año antes de su deceso, fue diagnosticada con Leucemia, enfermedad producida por una anemia severa que  venía padeciendo hacía no menos de 15 años. “los médicos no se explicaban cómo pudo durar tanto en pie”.  Además de esta, otras enfermedades que se suelen asociar con la pereza son:  Autismo, Síndrome de Asperger, Fibromialgia, Fatiga crónica, Depresión, Distimia y Demencias.
Lo cierto del caso, enfermedad o no, es que por pereza se han dejado de escribir obras magníficas, de hacer descubrimientos inquietantes, algunos han dejado de compartir con la familia, y otros han dejado incluso de soñar. Una de las curas más eficaces para sobreponerse a este mal es la voluntad.
Después de escribir este artículo no puedo dejar de pensar, si desearles un fin sanguinario a los malvados es rebajarnos a su posición, recemos para que caiga sobre ellos una pereza tal que les impida pararse de sus camas, puesto que no hay mayor castigo que no querer hacer algo que toda la vida se ha deseado.